Mi sofá, invitándome a recostarme entre cuatro almohadones y una manta artesanal suave y tupida que traje del norte.
Cortinas bajas, claros y oscuros queriendo competir, verano sofocante no permite descansar.
Mi termo azul, mi mate espumoso y humiante, suplicando que me acerque de una vez sin dar mas vueltas.
Mi libro, marcando un nuevo capítulo quizas pueda captar mi atención por un rato.
Tus caricias, aun en mi cabeza, recorriendo lentamente cada centímetro de mi piel que no logra saciar su sed, suplicando tenerte nuevamente entre mis brazos.
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